«Dicen los neurólogos que cuando estamos tumbados, perdemos control cognitivo y nos cuesta aún más orientar la atención.
Situación que se agrava en ausencia de luz y en horas en las que debemos estar descansando. Un cóctel mortal donde una
hormona llamada cortisol acampa a sus anchas dejando tras de sí un reguero de desconsuelo» Nazaret Castellanos
¿Cómo conseguir esa calma necesaria para volver al sueño?
¿Cómo lograr la serenidad necesaria para el descanso?
Una buena manera es llevando la atención a tu respiración y recitando despacio una palabra al inspirar otra al espirar, pueden
ser estas o similares:
Inspirar: inhalo, despacio, tranquilidad
Espirar: exhalo, descanso, serenidad centrando tu pensamiento en ellas, dejándote acunar por las palabras.
Puedes elegir una palabra corta, o simplemente repetir inspirar – espirar muy despacio, siguiendo el ritmo de tu respiración,
observando la entrada y la salida del aire, centrando tu mente en la palabra, repitiéndola cada vez más despacio hasta volver a la
calma que te lleve al sueño



